Una de las Travesias Mas Bellas
del Norte Argentino
La travesía que une Tafí del Valle con El Siambón, pasando por La Ciénega y Anfama, es una de las caminatas más deslumbrantes y completas de Tucumán. Se trata de un recorrido que combina el encanto de los valles altos, el misterio de la selva de yungas y el encuentro con comunidades rurales que mantienen vivas sus tradiciones.
Inicio en Tafí del Valle
El viaje comienza en Tafí del Valle, a más de 2.000 metros de altura. Rodeado de cerros imponentes, ríos cristalinos y pastizales de altura, este valle ofrece un aire fresco y un marco perfecto para iniciar la aventura. Desde aquí se inicia el sendero en dirección a los cerros que conducen hacia el este.
Paso por La Ciénega
El primer gran punto del recorrido es La Ciénega, una zona serrana de gran belleza, rodeada de montañas cubiertas de pastizales y atravesada por arroyos. Sus paisajes ofrecen una transición natural entre la aridez del valle y la humedad de las yungas. Es un lugar ideal para descansar, acampar y disfrutar del silencio de la montaña.
Llegada a Anfama
El camino continúa descendiendo hacia la comunidad de Anfama, enclavada en plena selva tucumana. Allí el viajero se encuentra con un entorno verde y húmedo, donde la vegetación es densa y los cerros se cubren de bosques nubosos. Anfama es, además, un sitio culturalmente rico: familias campesinas conservan prácticas tradicionales de cultivo, cría de animales y hospitalidad hacia los visitantes. Pasar por Anfama es una oportunidad única para conocer la vida cotidiana de los pobladores de las yungas.
Destino final: El Siambón
La última etapa de la travesía conduce hacia El Siambón, otro pintoresco paraje tucumano rodeado de montañas y arroyos. Su belleza natural lo convierte en un destino muy valorado para el descanso y el contacto con la naturaleza. El arribo a este punto marca el cierre de la travesía, con la satisfacción de haber recorrido un camino diverso y lleno de contrastes.
Paisajes: pastizales de altura, quebradas, ríos, bosques nubosos y selva de yungas.
Cultura: contacto con comunidades rurales como Anfama, donde se mantiene un modo de vida ancestral.
Experiencia: aventura, naturaleza, esfuerzo físico y un acercamiento auténtico a la identidad tucumana.
Esta travesía no solo es un desafío de trekking, sino también un viaje transformador, que invita a descubrir la transición de los valles altos hacia la selva, y a conectar con la cultura y la hospitalidad de sus pobladores..